Hace un siglo, el panorama para las mujeres era el silencio; no había títulos, ni votos, ni decisiones propias . Hoy, desde los pasillos del SENA, recordamos que nuestra presencia aquí no es un regalo, sino el resultado de una lucha que inició con 129 mujeres en una fábrica de Nueva York en 1908 . Ellas no pedían flores, pedían dignidad, jornadas humanas y un salario justo . En este espacio honramos su valentía transformando el mundo a través del conocimiento, la formación y la libertad .
Hoy no celebramos, conmemoramos.



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